10 Lecciones Infalibles para Ganar Dinero en La Bolsa de Valores

Ganar Dinero en La Bolsa de Valores




Lección #1: Nunca inviertas en un negocio que no puedas entender, como tecnologías complicadas. El problema de las tecnologías complicadas es que su éxito depende de un universo de variables que nadie puede predecir o controlar. Esto evidentemente convierte a las compañías de tecnologías en inversiones de alto riesgo. Por ejemplo, el sector de las tecnologías de la información (TI) es bastante dinámico y evoluciona a un ritmo muy acelerado, por lo tanto, no es posible determinar a una distancia prudente (10 o 20 años en el futuro) cómo una empresa puede mantener una ventaja competitiva duradera.

Lección #2: Si no puedes ver caer tu inversión un 50% sin pánico, no inviertas en el mercado de valores. El mercado de valores experimenta fluctuaciones constantemente y la mayoría de las veces por razones que nada tienen que ver con la naturaleza del negocio subyacente de la acción. El inversor inteligente debe ignorar por completo las fluctuaciones diarias de la Bolsa. La mejor manera no ser víctima de estas fluctuaciones es evitando revisar diariamente las cotizaciones de los precios de las acciones. Según el libro What Works On Wall Street, se recomienda que un inversor verifique una vez por año su portafolio de inversión. Mientras más frecuente revises tu portafolio de inversión, mayores son las probabilidades que cometas errores.

Lección #3: No intente predecir la dirección del mercado de valores, la economía, los tipos de intereses o las elecciones. No te concentres en factores externos que no puedes controlar. Mejor, al momento de invertir, enfócate en conocer los estados financieros de las empresas, sus competidores, la gerencia y sus productos. A largo plazo el crecimiento del valor de las acciones se corresponde con el crecimiento de las ganancias netas de la empresa. Dijo Benjamín Graham, padre del Value Investing y mentor de Warren Buffett: “A corto plazo el mercado de valores es un máquina de votar, a largo plazo es una báscula”.

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Lección #4: Compra compañías con buen historial de beneficios y posición dominante de mercado. Una compañía que no tiene un historial de beneficios es imposible analizarla desde el punto de vista de la inversión en valor. A corto plazo el mercado de valores es una máquina de votar, a largo plazo es una báscula”. El valor de una acción está soportado por la capacidad de generación de efectivo predecible que pueda producir en el futuro. La mejor forma de analizar el futuro financiero de una empresa es mirando su pasado.

Lección #5: Sea temeroso cuando otros sean codiciosos y viceversa. La naturaleza humana no cambia. Un flujo de noticias y rumores positivos acerca de una empresa alimenta la codicia de los inversores conduciendo a elevar los precios de las acciones. Lo contrario ocurre con las noticias desfavorables, estas alimentan el temor de los inversores conduciendo a depreciar el precio de las acciones. Un inversor inteligente compra cuando los precios caen por debajo de su valor intrínseco y vende cuando los precios suben a niveles injustificados. En la práctica es más fácil decirlo que hacerlo. En el mundo real es muy difícil ir en contra de la manada. Pocos inversores han demostrado poder mantener una posición contraria al mercado en momentos de crisis. Aquellos que lo han logrado han cosechado con creces.

Lección #6: El optimismo es el enemigo del inversor racional. Al momento de invertir dinero hay que tener la cabeza fría y libre de emociones. El optimismo tiende a nublar la razón y no permite tener claridad de pensamiento. El optimismo conduce a los inversores a pagar más en el presente por ganancias futuras que quizás nunca se lleguen a materializar. Este fenómeno ocasiona la sobrevaloración del precio de las acciones. Si este optimismo se prolonga por el tiempo suficiente produce un fenómeno bursátil llamado “burbuja¨.

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Lección #7: La capacidad de decir “no” es una enorme ventaja para el inversor racional. Diariamente un inversor se ve abrumado por “oportunidades de inversión”. En Wall Street existen más de diez mil empresas en las que invertir y frecuentemente los bancos de inversión lanzan IPO (Initial Public Offering). En la práctica para invertir con éxito el inversor debe conocer muy bien la empresa que pretende comprar sus acciones. Por lo tanto, si usted no conoce muy bien una empresa déjela pasar. Simplemente no invierta.

Lección #8: Gran parte del éxito puede atribuirse a la inactividad. La mayoría de los inversores no resiste la tentación de comprar y vender constantemente. La hiperactividad conduce al inversor a incurrir en costos por comisiones y cargos impositivos que impactan directamente en el retorno de la inversión. A largo plazo, dos o tres puntos de diferencia en el retorno de la inversión representan cientos de miles de dólares.

Lección #9: Las oscilaciones salvajes de los precios están más relacionadas al comportamiento de los inversores que a los resultados empresarios. Los movimientos a corto plazo en los precios de las acciones no están directamente relacionados con la actividad de la empresa, más bien por los sentimientos de los participantes del mercado y la percepción que estos tengan del futuro. Muchas veces el negocio de una empresa va de maravilla pero el precio de la acción desciende. El miedo y la codicia son las emociones que mueven los precios de las acciones a corto plazo. A largo plazo el mercado tiende inequívocamente a valorar las acciones en correspondencia con las ganancias netas.

Lección #10: Un inversor necesita hacer muy pocas cosas bien si evita grandes errores. No es necesario hacer algo extraordinario para conseguir resultados excelentes. Para tener éxito en las inversiones no se necesitan fórmulas esotéricas y tampoco velas japonesas. Lo que se necesita es aprender a identificar buenas empresas y comprar sus acciones por debajo de su valor intrínseco. Hay evitar invertir en empresas que no conocemos a fondo su modelo de negocio. También evite pagar demasiado por una acción. Nada de esto es extraordinario, de hecho, son reglas de sentido común.




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